La Ley de la Ciencia: la carrera científica

El  Consejo de Ministros del pasado 7 de mayo  ha aprobado la Ley de la Ciencia para remitir al Parlamento. He estado espearando que me llegue (de alguna de las diversas fuentes que normalmente envían información) el texto aprobado; pero no he recibido el texto aprobado en Consejo de Ministros y tampoco lo he encontrado en la página web del ministerio. He preguntado a algunos colegas y ellos tampoco lo conocen. Si alguno lo tiene, os agradecería que me lo enviáseis. Por lo tanto, lo que la comunidad científica conoce es el borrador que circuló hace casi tres meses.

La reseña del Consejo de Ministro indica dos cosas importantes (además de los 4 retos principales):

El Gobierno, siempre con la voluntad de aprobarla con el mayor consenso posible, ha querido contar con las valoraciones de los colectivos implicados, agentes sociales, comunidad científica, comunidad universitaria, etcétera. El texto aprobado hoy incluye sugerencias adicionales de muchos de estos colectivos recogidas en las últimas semanas.

“Incluye una carrera científica estable, predecible y basada en méritos, capaz de retener y atraer talento, y que facilita la movilidad de los investigadores; promueve la innovación y la transferencia de conocimiento al sector empresarial y a la sociedad y contempla la creación de una Agencia de financiación que garantizará una mayor eficiencia y eficacia del gasto público en I+D”

Estos comentarios implica que ha habido cambios sustanciales en el borrador de la ley o simplemente la interpretación del Gobierno es muy optimista.
Sobre la carrera científica y la Ley de la Ciencia, quiero hacer los siguientes comentarios:

1) Lo principal para poder investigar es el dinero disponible. Por lo tanto, para que se cumplan las buenas intenciones del Gobierno respecto a la Ley de la Ciencia, es necesario una inversión adecuada y continuada (ver post anterior)

2) Se anuncia que va a haber una “carrera científica estable, predecible y basada en méritos“. Con el texto de la Ley esto no está garantizado.

3) Uno de los grandes anuncios es que desaparecen las becas y pasan  a ser contratos. Esto es bueno desde un punto laboral, pero no hay que necesariamente unir  los derechos laborales con la existencia de un contrato o beca. En mi época ser becario de una cierta entidad de prestigio (Fullbright, FPU, etc…) era un mérito; y los becarios competíamos por estas becas. Ahora ese “mérito en el CV” se pierde. Por otro lado, el Gobierno destaca que la conversión de becas en contratos se contempla en pocos países. Teniendo en cuenta la posición de la Ciencia española en el contexto mundial (aunque seamos los 9º en producción, somos del grupo medio en calidad, innovación, impacto, transferencia al sector productivo, etc…), deberíamos plantearnos si esta es una medida acertada. Pueden existir perfectamente becas competitivas con derechos laborales plenos. Además, las becas están ligadas a un periodo de formación (como puede ser un doctorado) y este “sentido” se pierde con el contrato laboral. ¿Cómo consideramos la etapa predoctoral? ¿Es (principalmente) formación o profesión? Los grandes investigadores siempre consideran que se están formando y la etapa esencial en esa formación es la predoctoral.
4) Una vez acabada la tesis doctoral, los que aún tengan ánimo de seguir una carrera científica, tendrán que hacer una estancia postdoctoral. La Ley contempla la existencia de buenos contratos para doctores (con posibilidad de llegar a estar en plantilla), pero para llegar a optar a los mismos, es necesario tener bastante experiencia y curriculum. ¿Qué ocurrirá con los investigadores recién doctorados (los que ahora optan a  las JAE-Doc del CSIC o las FPU del MICINN o, incluso, las Juan de la Cierva)? La ley no contempla a este colectivo, que es el más amplio de la ciencia española. Espero que se subsane este “error”. Solo se menciona la posibilidad de contratos por obra o servicio, que son contratos temporales unidos a la existencia de algún proyecto (habitualmente con la industria) y que se asignan al candidato más adecuado, generalmente relacionado con el grupo contratante (lo que es lógico, pues suelen ser para realizar alguna investigación muy concreta en la que el elegido ya tiene experiencia) y se tiene poco en cuenta los méritos científicos.
5) La Ley de la Ciencia   consagra el funcionariado. Esta situación es la peor para la evolución de un científico y, al final, todos queremos ser funcionarios para tener el trabajo estable para toda la vida; y en parte se pierde la motivación.
6) El gobierno anuncia que la carrera científica se basará en los méritos. De la Ley no se deduce ningún cambio en la situación actual, es decir, las comisiones (muchas veces los mismos año tras años) asignarán las becas, contratos, etc… Y lo tribunales de oposición asignarán lo puestos de funcionario. Como el miembro de un tribunal de oposición tiene la característica de ser infalible y sin ninguna responsabilidad, se seguirá eligiendo como hasta ahora, dónde hay bastante arbitrariedad. Por esta razón, también es malo el sistema de funcionariado. En los sitios mas avanzados del mundo se contrata a los investigadores y se les pide resultados para poder continuar. La contratación se hace a propuesta de una comisión y si la comisión se equivoca porque el elegido no cumple las expectativas, los miembros de la comisión tienen una responsabilidad, lo que no ocurre con el sistema de oposiciones y funcionariado.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

2 respuestas en “La Ley de la Ciencia: la carrera científica

  1. Javier Licandro

    Acabo de leer el proyecto. Soy un RyC cuya unica esperanza era que nos equipararan al contrato indefinido que planteaban en versiones anteriores de la ley. Lo que queda es exactamente lo que etaba, 5 años y despues si tu instituto te saca una plaza, y el sacrosanto tribuna lo determina, sigues. Pero lo peor, nos podemos OLVIDAR de que saquen plazas. Esto es LO PEOR que podian hacer. Y lo que me indigna es que han sido los sindicatos los que se opusieron a la contratacion indefinida … es completamente de locos. Ya podemos irnos buscando otra cosa. Con 44 años, casi 100 articulos publicados, 8 años de experiencia postdoctoral no creo que de el pego de camarero. Gracias UGT y CCOO!!!

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