Quimiofobia alimentaria (la lucha sin cuartel de J. J. Iruin)

Desde hace bastante tiempo, Juan José Iruin (Yanko) mantiene una lucha sin cuartel contra los quimiofobos. Yanko es un amante de los buenos alimentos, la buena cocina y la buena bebida; tanto desde el punto de vista de su elaboración como de su consumo. Como además es un gran científico, su aproximación a este tema es también desde esta perspectiva.

Su blog (El Blog del Buho) lleva por subtítulo ‘Un alegato contra la quimiofobia‘ y allí ha tratado numerosos temas de interés: salud; nanociencia; polímeros; aspectos divulgativos, lúdicos y educativos de la química; gastronomía;  y medio ambiente.

 

En estos dos últimos temas es dónde más hay que defender a la Química. Por un lado, está el temor de que haya una sóla molécula de una sustancia química (ni siquiera tiene que ser de toxicidad probada) en un ambiente. En este aspecto, los químicos tenemos mucha culpa cuando desarrollamos métodos análíticos que permiten detectar cantidades ínfimas de sustancias químicas en un ambiente. Este es un gran logro científico, pero no hay que sacarlo de contexto y menos publicitar que se ha detectado una cantidad ínfima de una sustancia química. Pues aunque sólo sea una molécula en un océano (ver más adelente), esto crea alarma. Aunque conceptualmente es imposible poder determinar una concentración de la inversa del número de Avogadro (del orden de 10 elevado a menos 24, es decir 23 ceros después de la coma), el objetivo parece ser detectar una concentración de cero en un volumen infinito (¡un absurdo!)

Así surgen noticias como  que dicen que hay 620 kg de cocaína en el río Ebro o que el aire de Madrid y Barcelona contiene cocaína. Con lo que ya no es necesario ir a buscarla fuera de nuestras fronteras o en ciertas zonas de Madrid o Barcelona, nos alegramos con sólo respirar. Estas dos noticias no tienen  fundamento, si no se expresa la concentración molar (que es muy cercana a cero, ver imagen).

También conviene recordar  la polémica con el clembuterol de Contador. Por cierto, en este último caso, la manera de dar la noticia es significativa. Eran alrededor de 50 picogramos (0’00000000005) por mililitro, pero también se podría expresar como 50 nanogramos (0’00000005 ) por litro. Si las cifras se expresa de una manera  o de otra, el impacto de la noticia cambia. Aunque sean muchos ceros detrás de la coma, no es lo mismo colocar 10 ceros que 7 ceros antre la coma y el 5. Algunas personas creeran que es mucha cantidad y a otras les parecerá muy poco. Es lo bueno de las cifras, que cada persona las maneje a su antojo (como si fueramos políticos). Aquí recomendaría el libro de John Allen Paulos, Un matemático lee el periódico” especialmente el artículo titulado “Un océano contaminado por una molécula de agua” (no lo cuento para no fastidiar su lectura).

Por otra parte, está el problema de tener que aguantar las tonterías de los ecologistas/naturalistas/puristas de la alimentación. Yanko ha escrito varios artículos en su blog  sobre los componentes de la alimentación. Recomiendo su último artículo Aditivos encubiertos, sobre el etiquetado de una mermelada ecológica.

 

Bernardo Herradón-G.

CSIC

herradon@iqog.csic.es

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