Incultura científica: “químico” y “sustancia química”

Otra vez la incultura científica de algunos periodistas: Uso de “químicos” en vez de “sustancias químicas” (un error muy grave porque químico como sustantivo es la persona que hace química). El artículo lo podéis leer aquí.

Y peor aún, cita como algo bueno (exento de “química”) una sustancia natural (un mineral, el caolín) que es una sustancia química (o “químico” según su nomenclatura): un aluminosilicato.

Pero eso sí, menciona la agricultura ecológica y queda como muy bien…..

Supongo que José Miguel Mulet (profesor universitario e investigador habrá leído la columna o leerá este post). Mis saludos para él y para los periodistas que saben usar correctamente la terminología científica.

Bernardo Herradón-G

CSIC

herradon@iqog.csic.es

6 respuestas en “Incultura científica: “químico” y “sustancia química”

  1. JM Mulet

    Gracias por la citación.

    Lo de confundir “productos químicos” con “quimicos” empezó como una mala traducción de los teletipos que llegaban en inglés, y cada vez parece más instaurado. No es el único caso: en muchos textos periodísticos me he encontrado expresiones como valle de la silicona (silicon valley), acido hidroclórico, clorina o iodina.

    Por lo demás no he podido leer el articulo original por que en el enlace lleva a mi blog. Me he llegado a asustar pensando que era yo el de la confusión.

    PD: y el texto parece decir que soy periodista, pero no es el caso.

  2. Bernardo Herradón

    Hola José Miguel,
    Ya he corregido el enlace “aquí”. Al pinchar sale el PDF del artículo. Perdón por el error.
    Los que te seguimos, sabemos que eres profesor e investigador y no periodista; pero no quería dejar de pasar la oportunidad de reconocer también el trabajo de los muchos periodistas que son rigurosos con los términos científicos.
    Sobre lo de “químico” hay un artículo muy ingenioso de David Andreu, profesor de Química, en EL PAÍS (http://www.elpais.com/articulo/opinion/mundo/quimicos/elpepiopi/20091029elpepiopi_7/Tes), quién tras escuchar un anuncio de un champu o gel que querían “un mundo con menos químicos” pensó que se “había abierto la veda para cazarnos”.
    Saludos.
    Bernardo

  3. ARC

    Entiendo, y comparto, el horror del Profesor Herradón por el dantesco uso de los vocablos; confundir ‘sustancia química’ con ‘químico’ es, además de una injuria, una de las tantas atrocidades que leemos u oímos con demasiada frecuencia y una (sólo una) de las funestas consecuencias del dislate que ha supuesto la continua reforma, siempre a peor, de tantos planes pedagógicos y leyes de educación. Ejemplos hay desgraciadamente a centenares: se ha acabado de confundir definitivamente el sentido de los adjetivos ‘humana’ y ‘humanitaria’ al referirse a catástrofes o ayudas para remediarlas, respectivamente, que a los nuevos heraldos de la información tanto monta como monta tanto.
    Hace pocos días leí (lo juro) nada menos que en la portada de La Vanguardia, otrora el diario con el castellano mejor escrito de España, a cuenta de la reforma constitucional que ‘PP y PSOE CONSUMEN la ruptura del Pacto Constitucional’ ¿Qué consumieron esos partidos? ¿La paciencia de los nacionalistas? ¿Su tiempo de intervención? ¿Acaso no CONSUMARÍAN tal ruptura? Al redactor que lo registren y al supervisor de titulares también que me imagino que a los accionistas del grupo Godó no debe tampoco quitarles el sueño que esos crímenes lingüísticos deshonren la cabecera de tan venerable periódico.
    Un ejemplo más esta vez oído en un noticiario matutino de alcance nacional; en no se qué fiesta de no sé qué pueblo la atracción ‘de interés turístico’ consiste en la conducción de reses bravas a cargo de jinetes atravesando veredas sin vallar ¿Y en qué consiste la gracia de esa ‘fiesta tradicional’? Pues en que los jinetes guíen el paso de las reses sin ayuda de vallas o barreras sirviéndose únicamente de su PERIPECIA (sustitúyase por ‘pericia’ [‘Sabiduría, práctica, experiencia y habilidad en una ciencia o arte’]) ecuestre que impide que la manada se desmande; tal ventosidad expelió, me pareció que por la boca, la periodista encargada de transmitir la noticia, indudablemente egresada de una Facultad o Escuela Superior en las que se supone que deberían enseñarles a expresarse correctamente, aunque se echa de ver que no es el caso.
    Se entiende el malestar del Profesor Herradón por el daño que se inflige (aunque no pocos dirían que se ‘infringe’) a la Química, sin cuyo desarrollo y progreso no podríamos explicarnos el mundo actual, y a los profesionales que se dedican a ella. No poca culpa deriva de nuestro verdadero problema nacional a saber, el bajísimo nivel cultural de una sociedad obligatoriamente escolarizada hasta los dieciséis años.

  4. Claudi Mans

    No comparto más que en parte la crítica al mal uso por parte de los medios de la terminología científica. Los mismos científicos no se ponen a veces de acuerdo y usan términos ambiguos o sobreentendidos; muchos libros de texto contienen flagrantes errores; y los diccionarios académicos, como el de la RAE, recogen no solo la definición académica de los vocablos, sino en muchos casos el significado común, aunque sea muy distinto al significado académico. Los periodstas no son más que un eslabón de la cadena de ambigüedades y errores.

    Tomemos un ejemplo. Cuando los químicos hablamos del cloro, simultáneamente nos referimos al átomo de cloro, a la sustancia cloro diatómica, a un núcleo de cloro con sus electrones unido covalentemente a un compuesto, y al ión cloruro. ¿Cómo habría que describir la composición de la sal común? ¿Está formada por cloro y sodio? ¿Está constituída por cloro y sodio? ¿Contiene cloro y sodio? ¿O por iones cloruro e iones sodio?
    Quien sí sabe sacar provecho de todo ello es la publicidad, con su uso de terminología a la vez común y específica: “natural”, “equilibrio”, “energético”, etc.
    No creo que ello tenga solución. Ni los científicos somos los propietarios de la terminología específica, ni tenemos suficiente influencia para imponerla. De lo que se trata es de ir denunciando, y de dar pautas para que los docentes sepan detectar las contradicciones mentales en sus alumnos.

    Y, desde luego, la culpa no es de los sucesivos planes de estudios. Cuando yo tenía trece años -hace cincuenta- creía que podía obtener sulfúrico mezclando azufre, oxígeno e hidrógeno. Y lo intenté, con un obvio fracaso.

  5. Bernardo Herradón

    Estimado Claudi,
    Gracias con el comentario, con el que estoy de acuerdo.
    Tenemos que ser los científicos y los profesores los primeros en ser estrictos con el lenguaje científico. Personalmente tengo especial interés en este aspecto (aunque siempre se cometen fallos). Los conceptos básicos en química se deben enseñar y aprender muy bien. No hay que confundir a los estudiantes o al público que nos pueda escuchar con divagaciones o inexactitudes como no distinguir el cloruro sódico de un compuesto molecular. Para mí el cloruro sódico en estado sódico es un conglomerado de iones ordenados en las tres dimensiones del espacio; y en disolución acuosa en un conjunto de iones (aniones y cationes) rodeados moléculas de agua (solvatados). Es mejor detenerse una hora entera con el cloruro sódico que no despacharlo en 5 minutos. Pues de esta hora con el cloruro sódico se pueden aprender muchos conceptos básicos en química. pero, claro, si el profesor empieza poniendo ClNa (¿¿¿¡¡¡¡!!!!?) como la fórmula del cloruro sódico pues ‘apaga y vamonos’.
    En definitiva, hay que ser muy cuidadoso con los conceptos, sus definiciones y como expresar la terminología científica.
    Si luego vamos a las tareas de las academias, lo que vemos es que hay una desconexión temporal y espacial con la realidad.

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