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Análisis de la ciencia española: la situación en el CSIC.

El artículo “El país que tenemos ¿es el país que queremos?” se ha publicado recientemente en la revista JoF (número 11), de divulgación científica y descargable gratuitamente en la web. El artículo completo se puede descargar en este enlace.

En una serie  de posts, estoy difundiendo la información del artículo original, dividido en los diversos temas tratados, actualizando la información cuando es necesario. En los dos primeros artículos se han presentado la situación de la educación y de la ciencia en España. En el artículo se analiza la situación actual del Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España (también la entidad, pública o privada, con más solicitudes de patentes), y que conozco bien, pues investigo allí desde enero de 1984.

Antes de empezar con el texto del artículo publicado en JoF, os dejo un enlace a un artículo muy reflexivo y bien documentado, que ha escrito  el profesor Alfonso Vázquez, Profesor de Investigación ad honorem del CSIC, que hace un recorrido histórico de los últimos 50 años en el CSIC en relación con su (generalmente inexistente) política científica, que ha desembocado en la situación actual, que se describe a continuación.

La situación en el CSIC

En el CSIC se arrastra un enorme déficit (que no es real, pues procede de recortes en partidas de presupuestos ya consolidados); por lo que la presidencia del CSIC, de manera injusta y arbitraria, ha decidido apropiarse de los ahorros de sus investigadores (generalmente financiación procedente de contratos con empresas y que se usa para contratar personal). Se ha producido el corralito de la ciencia española. ¿Cómo se ha llegado a este escenario? La situación actual del CSIC es un reflejo de lo que está pasando en la ciencia española, como más adelante se explicará. Antes conviene presentar al CSIC y como los científicos han conseguido esos remanentes.

El CSIC es el mayor organismo público de investigación (OPI) con más de 125 institutos repartidos por toda España (con 38 de los centros en Madrid). Según la memoria del CSIC presentada en diciembre de 2012, los trabajadores del CSIC son 13756, de los que 5862 son funcionarios (de estos, 3050 son investigadores en plantilla y el resto personal de administración y técnicos de laboratorio, éstos en un número pequeño), 1240 laborales (la gran mayoría realizando tareas de mantenimiento y administrativos), 1107 becarios predoctorales y 5547 contratados temporales, derivados de los proyectos y contratos de investigación o de los programas RyC, JdC y Junta para la Ampliación de Estudios (JAE). En porcentaje, los investigadores en plantilla constituyen sólo el 22% del personal del CSIC y el personal no-funcionario (de doctorando a postdoctoral) dedicado a la investigación es del 48% del total de personal. Así, el personal del CSIC no investigador es del 30%, un porcentaje muy elevado cuando se compara con organismos similares en otros países.

En los años más prósperos (al final de la primera legislatura del Gobierno de Zapatero en 2008), el presupuesto del CSIC llegó a ser de más de 879 millones (M) de euros, de los que 589 M € procedían de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), con 268 M € procediendo de financiación que los investigadores habían conseguido en convocatorias competitivas (Plan Nacional, Proyectos Europeos, Fundaciones) y en contratos con empresas. En aquel año 2008, el remanente de tesorería fue de 318 M €. En 2009, la situación se mantuvo muy similar y el remanente ascendió a más de 410 M €. Esta situación contrasta con las cuentas presentadas por el Secretario General en pasado 9 de julio: el presupuesto del CSIC en 2013 es de 599 M € (280 M € menos que hace 5 años), de los que 409 M € proceden de los PGE (189 M € menos que en 2008) y 158 M € de proyectos diversos (110 M € menos que en 2008); y los remanentes se han reducido hasta 82 M €. Puesto que los remanentes son cantidades que los investigadores y los institutos han ido acumulando durante muchos años, resulta que el CSIC se ha gastado 328 M € de nuestros ahorros y con la medida adoptada hace unos días, que explicaba en el primer párrafo de este apartado, se piensan gastar los 82 millones que quedan. Una situación lamentable.

En la siguiente figura se pueden ver los datos económicos de los últimos años en el CSIC (pulsando sobre la imagen se aumenta su tamaño).


 Como he indicado anteriormente, estos remanentes se han conseguido principalmente a través de proyectos europeos o con empresas (es decir, financiación que no procede de los PGE) ¿Cómo consiguen los científicos estos dineros? Los proyectos europeos son a través de convocatorias muy competitivas y los contratos con empresas se logran convenciendo a las empresas para que inviertan en el proyecto; lo que suele suponer un esfuerzo y una dedicación extra del investigador (muchos fines de semana se dedican a este tipo de taresas). Una vez que se ha conseguido el proyecto, el CSIC se queda con una parte de la financiación, es lo que se conoce como costes indirectos (actualmente el 21% del total del proyecto); el resto es para realizar la investigación. Este dinero es del que se ha apoderado el CSIC. Los grupos de investigación y los institutos se han quedado sin recursos para continuar investigando.

Los grupos de investigación y los institutos estamos siendo seriamente perjudicados por esta injusta medida; pero, a la larga, el mayor perjudicado va a ser el CSIC y, principalemente su organización central (que es la que gestiona los fondos de investigación y recibe el porcentaje de los costes indirectos), pues ¿cómo piensan que sus científicos van a volver a dedicar esfuerzo y tiempo para conseguir financiación fuera de los canales oficiales españoles (empresas, proyectos europeos, fundaciones)? La lección que hemos recibido de la presidencia del CSIC es que el dinero es de ellos y que van a hecer lo que quieran. Un peligroso precedente.

 

 

Como se observa al analizar las cifras de los presupuestos del CSIC, el culpable de la situación de asfixia es el Gobierno de la Nación, que de manera alarmante ha ido reduciendo el presupuesto ordinario del CSIC, incluso más de lo propuesto en el Parlamento. Esta situación, unida a la reducción considerable de la financiación del Plan Nacional (y su retraso en la convocatoria y ejecución) han conducido a la crítica situación en el CSIC, que sólo se puede salvar con la inyección de 100 M €, que no es un rescate, pues el Estado no se rescata a sí mismo (y el CSIC es Estado), sino que es debido al incumplimiento de los compromisos del Gobierno de Rajoy con el principal OPI español.

Esta noticia también ha tenido mucha repercusión en prensa, en la revista Nature y una iniciativa popular que ha sido capaz de recoger casi  270000 firmas.

Bernardo Herradón
CSIC